Regreso al Mandala
En el 2021, yo no termine mi mándala. Ahora, regreso a terminarlo antes de poder barrerlo.
MANDALA
3/4/20263 min read


Construyendo el Mándala fue un proyecto que comencé en el año 2021, enero para ser exacto. No tardé mucho en definirlo, darle un poco de estructura y, con todo el ímpetu que me caracteriza (aún lo sigue haciendo), lanzarme a la producción de un tema que, por aquellos años, me cautivaba -y que sin duda me ayudó-, el budismo.
Por aquellos años, yo tenía 30 años casi recién cumplidos, y había “estudiado” el budismo por cerca de 2 años ya -y tendría 3 años más en mi futuro de seguir por esa línea-.
La idea original era sencilla en principio, usar el podcast (así inicio y así sigue ahora que lo he retomado) como una forma de yo mismo ir reforzando mi entender, y mis reflexiones, sobre lo que iba absorbiendo de las prácticas y tradiciones budistas. Mi plan contemplaba el buscar a maestros y gente con mucho más conocimiento que yo en la materia para invitarles a que participaran del podcast.
Todo lo anterior, mientras yo también superaba y sorteaba un pequeño temor a hablar en público -especialmente, a publicar mis pensamientos-.
La vida sin embargo no siempre sigue el plan que uno marca, y solo dos episodios fueron publicados en aquel eufórico 2021 de Construyendo el Mándala.
Escribo estas líneas en marzo del 2026, han pasado 5 años, muchas cosas en mi han cambiado, sigo estando lejos -muy lejos- de ser un maestro o un conocedor del budismo -que decir de la iluminación-. Pero muchas de las prácticas y enseñanzas budistas que en 2019 comencé a adquirir, las he ido incorporando a mi vida diaria, y en el sincretismo que hoy es mi visión filosófica y ontológica[1] de la vida, se han mantenido firmes.
Que hoy esté aquí escribiendo y publicando esta entrada (posterior a haber creado el substack en sí, así como haber pasado varias horas “recuperando” la titularidad de un podcast que, desde 2021, tenía realmente abandonado) significa que, quiero venir a cerrar el ciclo.
Construyendo el Mándala toma su nombre de una práctica budista en la que se construyen intrincados diseños con arenas de colores, mientras se recitan mantras y cánticos, solo para barrerlo y con ello destruirlo (en una ceremonia sagrada) momentos después de haberlo terminado. Impermanencia en su máxima expresión.
En el 2021, yo no termine mi mándala. Ahora, regreso a terminarlo antes de poder barrerlo.
También cambia un poco mi estructura, objetivos y enfoque. Ahora cuento 35 años de vida, la realidad es que el budismo no es en sí la corriente, filosofía o religión que mejor podría describirme; pero sí considero de gran valor sus enseñanzas.
Mi objetivo en los próximos 26 capítulos es, a través de una serie de ensayos cortos, compartir un estudio reflexivo sobre el budismo, más desde mi perspectiva y vivencia, que sobre el canon o los sutras. En este sentido no me separo de mi propósito inicial, pues realmente nunca estuvo en mi mente la idea de hacer proselitismo.
Esta serie será mi intento de comprender -y compartir- algunas de las ideas centrales del budismo.
Algo que puedo decir con certeza es, que no sé qué me depare el futuro. Pero trabajaré mi disciplina para, con algunos años más de vida, poder al fin entregar y presentar mi mándala.
Si puedes apreciar el milagro que encierra una sola flor, tu vida cambiará por completo
Si hoy estas leyendo estas líneas, te agradezco por tu tiempo brindado; espero poder retribuir a tu atención con algo genuino que aporte a tu vida. Y si crees que he tomado a la ligera algún punto, estaré encantado de leerte de vuelta, y por qué no, extendemos el número de capítulos a 27 (o los que puedan llegar a hacer falta).
Con lo anterior dicho, me despido por ahora.
- Jaibo
[1] Entiendo visión ontológica de la vida, como mi búsqueda personal por entender y comprender la evolución que mi propia vida tiene (ha tenido y tendrá), así como la búsqueda por encontrar significados (para mi vida), ante mi visión, más catastrófica, de la vida misma.
